vicenç palmer
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Comentaris i crítiques

“Siempre he pensado que en la simplicidad entendida como despojamiento hay sabiduría.  Vicenç Palmer, instintivamente sabio, insinúa antes que decreta,

 muestra un camino que irremediablemente se diluye en una transparencia ilusoria,

 en una extraña armonía, en una frase inacabada,

 como si en esa imposibilidad radicara la forma más pura, más genuina de la comunicación.”

 

JAVIER CÁNAVES,

Escritor, premios Poesia Antonio Machado 2001, Hiperión 2003, Ciudad de Palma Ruben Darío 2006



VICENÇ PALMER

Necessaris diàlegs escrits amb pintura

 

 

Jordi Pallarès, 2012

educador visual i comissari independent

 

El primer cop d’ull al conjunt de l’obra de Vicenç Palmer va ser a casa seva. Teles i fustes pintades, i algunes escultures delicadament ubicades entre mobles i fragments de paret, oferides a la mirada solta la veu en off de l’artista que acompanyava la visita talment un documental. Un travelling conduït en què esmentava detalls i anècdotes del momento en què estaven realitzades i dels espais que havien contemplat. Mentre escoltava, vaig anar intuint un camí.

 

En Vicenç treballa des de la pintura. El seu entusiasme i les seves ganes d’apendre han vingut provocant, des de fa anys, que el mateix suport pict`ric l’hagi duit a tastar la tercera dimensió, utilitzant materials com la tela metàl.lica o, simplement, dissenyant peus i suports de ferro que recorden els seus signes i que han de servir per emplaçar altres pintures. Mantenint dues línies paral.leles, ha vist necessari alternar fins al moment una obra més gestual i visceral, amb una altra aparentment més ordenada, plana i geométrica. De la mateixa manera, el fet tridimensional no l’ha allunyat de la representació pictórica de la realitat, capficant-se en l’expressió del signe, aïllat, unitari, com la comunicación no verbal dels cossos en la quotidianeïtat. En aquest sentit, les darreres peces d’en Vicenç posen en evidencia la depuració natural de tota una sèrie d’elements i recursos de la seva cuina experimental, fruit d’una dedicació –avui per avui, gairebé exclusiva- i d’una mirada dirigida. Experiències i viatges dels que s’ha nodrit, traduint formes copsades des de la seva cámara o bé retingudes en el seu disc dur. En qualsevol cas, estem parlant d’una narrativitat que, més que mai, fa explícita en tota una sèrie d’elements que juguen dialècticament. Cossos, taques, geometries i els mencionats signes que situa en un espai que cada vegada demana més protagonisme, i que determina la importancia d’aquestes dicotomies que ofereix a l’espectador. Gestualitats contingudes en un caos cromátic ordenat i retingut en pasterades pictòriques que han vist necessària la seva incorporació en l’espai de les seves obres. Pintura que surt sense por del tub, configurant frases on cadascun dels elements té un rol específic. Sintaxi que encara roman a l’estructura profunda i que promet narrar moltes més vivències.



Naturaleza desnuda y primigenia, pinceladas de arte, mezcla de pasión y color; sentimientos encontrados e hilarantes, es todo aquello que sugieren los tonos cálidos y sutiles de este artista emergente. Vicenç Palmer nos presenta en sus obras un delicioso viaje por su imaginario erótico y terrenal, donde el viajero desprevenido se encuentra con la imperiosa necesidad de verse así mismo reflejado.

Con un estilo propio, arriesgado, pero seguro, Vicenç logra crear una mirada auténtica de su universo pictórico, donde el espectador poco a poco, se va entremezclando con la sutileza de su universo.


José Luis Quereda L.

Artista Plástico.



"Como dice Vicenç Palmer sobre su propia obra: "Prefiero dejar solas las imágenes de mis obras y no encerrarlas inmediatamente en la prisión de algunas palabras; así podrán "transpirar" lo que tienen que transmitir".

Y ciertamente Palmer rompe los esquemas preconcebidos. Su experiencia, sus ideas, sus pensamientos se observan en los trazos, los gestos, la materia que utiliza.

Sus obras se enmarcan en el ámbito del informalismo dentro de la abstracción espacial y gestual, mediante el uso, a veces, del collage y la pintura matérica, combinándolas hasta alcanzar una expresión personal y única.

Al margen de las emociones que su pintura nos produzca, los elementos que configuran cada cuadro nos inducen a establecer un diálogo profundo y a veces íntimo, entre el artista y el espectador". J.M. Marín

 

Cuando cierta luz se enciende, no hay límites para manos y mente…

 

Una corazonada es la creatividad

 tratando de decirte algo

Frank Capra

 

Como el zum zum de una abeja, la faceta creativa de Vicenç Palmer (Palma, 1955) permanecía latente esperando el momento de emerger con fuerza, casi de forma eyaculada, a partir de un estímulo que hiciera encender la mecha e impulsara a Palmer a emprender un verdadero viaje de descubrimientos por las grutas inhóspitas del terreno artístico. "La vida te lleva por determinados caminos, y ya puedes dar vueltas, que es ella misma quien te arrastra hacia donde tienes que ir. En mi caso fue como si una luz, que siempre había llevado dentro, de repente se encendiera", afirma el propio artista en relación a su encuentro con la pintura hará ahora nueve años. Estos nueve años de formación autodidacta se han materializado en una prolífera producción pictórica, en un verdadero campo de experimentación sin límites, de valentía y de entrega incondicional. Es precisamente esta autoformación la que le ha permitido explorar de forma libre y sin pautas preestablecidas, sin procedimientos protocolarios y a un ritmo marcado por sus propias inquietudes y ansias de inventiva; un ritmo en el que la inspiración ha ido dictando y las manos han ido materializando.

Nueve años son suficientes para mirar en perspectiva y trazar una línea evolutiva de su producción, fruto de un incansable deseo de tentativa, de experimentación con diversos materiales, técnicas, texturas, soportes y gamas cromáticas. Desde pintar con plumas de gallina, hasta incluir fragmentos de zapatos o herraduras en los bastidores, pasando por la utilización del carboncillo lacado, el látex o la arena pigmentada, un micromundo de efectos ópticos, exóticas superficies y, por supuesto, historias narradas, configuran el abanico empírico de su producción.

Podríamos decir, a grandes rasgos, que en sus inicios se decantó por paletas cálidas y homogéneas copando la totalidad de las telas a través colores y de formas sinuosas. Una segunda fase vendería marcada por la experimentación con materiales diversos que a menudo otorgan tridimensionalidad a las telas y efectos de luz y sombras. A menudo, estas piezas requieren de una predisposición activa por parte del espectador, quien debe interactuar de forma directa para darles pleno significado. Esta miscelánea de diferentes materiales conducirá al artista a diseñar sus propias peanas para dotar de la tercera dimensión a sus lienzos. Una curiosa mezcla de pintura y escultura configura la "Serie V", donde pequeños cuadros quedan suspendidos en el aire a través de unos soportes ideados en hierro.

En su producción más reciente Palmer ha prescindido de la heterogeneidad de materiales para centrarse en una pintura mucho más matérica y donde la pureza blanca del lienzo virgen queda al descubierto interrumpida por explosiones de color y mezcla de líneas nerviosas, dejando entrever cierta reminiscencia al gran Kandinsky. "Últimamente me cuesta manchar la tela ", afirma Palmer, alejándose de aquellas primeras piezas donde el color protagonizaba toda la superficie sin dejar rastro de vacío. Fondos blancos y poemas de colores concentrados con pequeños toques figurativos conducen al artista a la gestación de un estilo propio. Sin embargo, tiene muy claro que no quiere encasillarse, y que para él prima la experimentación y la fidelidad a sí mismo que la consolidación de un estilo personal reconocible. Explora, tanto exteriormente con la plasticidad de los materiales, como interiormente en la profundidad de su mundo interno y es a través de sus creaciones donde encuentra la sintaxis para contar, para transmitir, para narrar pequeñas historias que una vez puestas en común cada uno es libre de interpretar. Como bien decía Dalmiro Sáenz "El arte es eso. Es colocar en el destinatario de la obra elementos para que él mismo recree la creación del artista". Estas historias escondidas tras los lienzos vienen acompañadas de pequeñas pistas a través de los sugerentes títulos que sirven de guía al espectador. Palmer crea en base a emociones, en base a sensaciones, otorgándole vidas a las piezas; vidas en plural que a través de la polisemia de significados e interpretaciones reactivan el sentido de la creación: entender mejor el mundo en el que vivimos a través de cómo se nos narra.

Si bien la narrativa de Palmer puede ser divertida, irónica e ingeniosa, en ocasiones se decanta por temáticas más reflexivas y trascendentales, siempre tratadas desde un punto de vista amable y huyendo de tensiones, de angustiosos dramas y de tragedias cotidianas, para buscar el lado positivo, la empatía necesaria para arrancar una sonrisa al espectador o como mínimo un interés hedonista.

Y paseando por su estudio particular, con cuadros copando todos y cada uno de los rincones, con piezas graciosamente colocadas que te interpelan y te hablan de forma directa y con el intenso trabajo de nueve años de creación condensado en un viaje fugaz, podemos decir que cuando cierta la luz se enciende, no hay límites para manos y mente ...

 

Sara Rivera Martorell, 2014

Lda Hª del arte, máster en arte contemporáneo,

crítica y comisaria independiente

VICENÇ PALMER o el goig del celebrant
A la meitat del camí de la vida –tal com féu el Dant començant la Divina Comèdia-, el nostre protagonista decideix donar la passa definiiva, cabdal, i lliurar-se a l’aventura de forjar-se una idenitat en el món de l’art. Comesa atzarosa, inquietant, que suposa un gran repte. El batec existencial de Vicenç Palmer (Palma, 1955) agafa un altre ritme, d’alta intensitat i freqüència temperada, quan maneja el pinzell i mescla els colors. Mai és tard si hom arriba d’hora, sigui quin sigui el lloc, la comesa, el resultat. Contrari a assolir la via arísica com a element expiatori, Vicenç Palmer opta per la pintura des d’una experimentació plaent, hedonista, de l’acte creaiu. Ens trobam, aleshores, enfront d’una mirada dionisíaca, meravellada, que defuig el turment i l’angoixa que generalment acompanyen l’esperit d’aquells que viuen l’art com una mena de redempció. Notam de seguida un impuls d’alegria fecunda en l’obra de l’arista, una explosió de goig que inunda les teles. Els colors es recreen en una gran festa, una exuberància cromàica que conté un poder hipnòic, un impacte que ens fa recordar Kandinsky. No debades la imatgeria ens presenta tot un seguit de flors, sols, estels, formes geomètriques, figures antropomòrfiques..., deixant gairebé sempre protagonisme al fons, d’un blanc ubèrrim, despullat, que s’allunya de l’horror vacui. S’inicia així una espècie de joc que consisteix en desxifrar el missatge, com si ens trobàssim davant un jeroglífic o un palimpsest que reclama la nostra intervenció. Títols com ara “Conversa” o “Què férem, què feim, què farem?” demostren aquesta voluntat de traspassar els límits purament arísics per arribar a la formulació de pretexts. Però que cadascú tregui les seves pròpies conclusions. No és l’art, des de la nit dels temps, un diàleg entre l’obra i l’espectador? Com va dir Baudelaire: “Cadascú amb la seva quimera”. És a dir, tot i observar i veure uns i altres les mateixes figures, la mateixa simbologia, l’obra és percebuda i interpretada de mil maneres diferents. Aquesta és la riquesa, el gran tresor de l’art. Vicenç Palmer crea signes i símbols, marques i senyals, tot conformant un imaginari que, per moments, ens remet a l’inconscient, a tot el que portam a dintre, reingut en algun racó de la memòria, fins que un record, un seniment, una emoció... es fa present de forma inesperada, talment un acte reflex provinent de l’ànima. La tela metàl·lica, els peus i suports de ferro, l’arena pigmentada... evidencien la capacitat imaginaiva de l’arista, que cerca complements on encaixar el discurs teòric, l’ideari expressiu. Segurament en la recerca i l’exploració formal radica el senit de l’obra de Palmer, que beu de fonts tan diferents com l’expressionisme abstracte o el cromaisme figuraiu. El gaudi és pintar la vida.

 

Pere Joan Martorell
Puig de Son Picó, gener de 2016

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